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William Carlos Williams

Nació en Rutherford, Nueva Jersey, el 17 de septiembre de 1883 y falleció en esa ciudad el 4 de marzo de 1963. Fue un escritor estadounidense vinculado al modernismo y al imagismo (corriente estética literaria de la poesía angloamericana de comienzos del Siglo XX que favorecía la precisión de la imagen, y un lenguaje claro y preciso). Es especialmente conocido por su obra poética. Además de ejercer como médico y de escribir dramas y prosa variada, Williams es uno de los poetas modernistas más innovadores y admirados. Su buen oído para los ritmos naturales del inglés hablado le ayudó a liberar a la poesía de la métrica que imperaba en la versificación en inglés desde el Renacimiento. Superada la tendencia imagista, es un poeta de gran sencillez expresiva y de fácil comprensión, con cierto gusto por la adivinanza, interesado en la constante experimentación y en la intimidad lírica. Como otros modernistas, procura diluir la figura del poeta, dejando que hable el poema por sí mismo. No busca los símbolos en las cosas sino más bien las propias cosas, que expresa imitando la fluidez del habla. Williams cree que la realidad objetiva despierta la imaginación de quien la percibe, y no el proceso inverso. Utiliza el verso libre y la disposición visual de las líneas marca la estructura poética. En su obra Paterson, escrita a lo largo de varios años, mezcla poesía, prosa y collage incluyendo incluso fragmentos de publicidad. Constituye una especie de biografía épica de un doctor-poeta, pero formalmente consiste en un montaje de escenas y de imágenes, con pocos verbos que las vinculen explícitamente.

PARA DESPERTAR A UN ANCIANO

La vejez es

un vuelo de pequeños

pájaros chillones

que rozan

árboles desnudos

sobre un cristal de nieve.

Avanzan y retroceden

abofeteados

por un viento oscuro

¿Y qué?

Sobre ásperos tallos

se posó la bandada,

la nieve

se cubrió de cáscaras

de semillas rotas

y un agudo

rumor de plenitud

templó el viento.

 

LOS NIÑOS

De tanto en tanto

tropezamos con un sendero

de violetas amarillas

algunas

pocas azules grandes violetas

azules en

el bosque del cementerio

recogimos

manojos de ellas

había ahí una familia

llamada Foltette

una familia numerosa

con muchas tumbas de niños

así que recogimos

manojos de violetas

y pusimos uno

sobre cada lápida.

 

UN EJERCICIO

Enfermo como estoy

confusa mi mente

quiero decir

resistí hasta aquí

este abril

visitando amigos

al volver a casa

tarde en la noche

vi

su

enorme cuello

parecía

ahogarlo

no supe

si

él me vio, aunque

estaba sentado

exactamente

frente a mí

¿podremos

liberarnos de esa edad

moderna

y aprender

a respirar de nuevo?

 

 

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