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La cuarta transformación y el patrimonio cultural arqueológico: retos y reflexiones desde Palenque

Última actualización el 12 de noviembre de 2018

“…Nosotros nacimos de la noche, en ella vivimos, moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz, para todos todo, para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada. Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en el mundo del poder. Por luchar nos matarán pero así nos haremos un mundo donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la palabra. Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso. Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra palabra. No nos quieren indios. Muertos nos quieren. Nuestra lucha es por hacernos escuchar y el mal gobierno grita soberbia. Nuestra lucha es por la justicia y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos…”
Manifiesto zapatista en náhuatl (fragmentos)

Joshua Abenamar Balcells González 1

Vista norte de Palenque

El próximo presidente de México abanderó su proyecto político, económico y social a partir de un movimiento llamado “cuarta transformación”. Sobre una hermenéutica de la historia este grupo sostiene que el territorio ha pasado por tres grandes momentos que suponen cambios esenciales en la formación del Estado y la nación emancipada: la independencia, la revolución y la reforma. El movimiento morenista ha girado la tesis que supone que con la llegada de un presidente democrático efectivo y carismático, acompañado de medidas específicas de corte político y económico, el país entrará en su cuarta transformación. Puesto que no es el objetivo de este artículo no voy a realizar un análisis de contenidos filosóficos e históricos con respecto a esta concepción temporal y social de México. Además dicho marco teórico debe respetarse ya que obedece a un movimiento político legítimo dentro de los llamados “sistemas democráticos” mundiales. Por democracia dicho marco no puede representar un absolutismo que intente establecer una directriz extremista sobre el desarrollo socio-temporal del país.

Sin embargo quiero señalar cuatro puntos: (1) la reducción de México a tres momentos históricos es reduccionista porque oscurece los procesos mínimos y máximos que han determinado la imagen de Estado-nación actual. La historia es más compleja que pensarla en tres o cuatro momentos. Recordemos cuántos conflictos han surgido en el mundo a causa del establecimiento de un ordenamiento socio-temporal poco correlativo entre facciones; (2) no tomar en cuenta los procesos de elaboración y re-elaboración de la pre-historia o el mundo prehispánico (antes de la independencia) fragmenta la historia del territorio (incluso la historia natural) y desfavorece la confrontación de uno de problemas históricos fundamentales que ha ignorado el sistema neoliberal: la deuda con el pasado, la desintegración social, la autodeterminación y la discriminación étnica (preocupación esencial en el discurso obradorista pero que se contradice conceptualmente con el ordenamiento en cuestión); (3) ordenar la historia en cuatro momentos pre-elaborados permite la continuidad de un sistema educativo corrupto, fallido y subjetivo que ha pretendido explicarnos la historia en base a un discurso oficial de estado-nación (con muchos vacíos y mentiras), con el objetivo de suavizar las relaciones de inequidad social; y por último (4) es necesario entender que los momentos históricos son clasificaciones que obedecen a construcciones sociales, no a una quintaescencia. Los taxones de este tipo solo pueden ser apreciados desde un punto macro-histórico y para establecer un espectro socio-temporal no se pueden empelar voluntades y sublimaciones personales.

Retos generales para la cuarta transformación

El país actualmente se distingue por la corrupción en todos los contextos sociales. No menos importante es la presencia de territorios inseguros; las condiciones de pobreza económica y cultural; la falta de crecimiento económico y capacidad adquisitiva de grandes sectores de la población; la falta de oportunidades de estudio y trabajo generalizado; la detención del incremento en el salario mínimo; el aumento progresivo en los impuestos; el acceso problemático a la vivienda; la presencia de un sistema educativo fallido; la acumulación de poder económico y político en un grupo minoritario; el mal funcionamiento de las instituciones encargadas de administrar la energía eléctrica y los recursos naturales; la improductividad del campo; la terrible deuda interna y externa; la carencia de servicios efectivos de salud y agua potable; el despilfarro y robo de los recursos públicos, etc.

Según el discurso morenista la cuarta transformación es una refundación del Estado mexicano para combatir y erradicar los problemas ya mencionados. Aunque no se ha detallado cómo se llevará a cabo, sabemos que se trata de un cambio pacífico pero radical que permitirá erradicar el régimen corrupto en el que vivimos actualmente. Ello implicaría un cambio fundamental sobre el funcionamiento del mundo institucional y civil de este país. Pero ¿Se trata realmente de un cambio de sistema? ¿Cambios en la carta magna? ¿Re-modelación de las secretarías y sub-secretarias de gobierno? ¿Reducción de impuestos? ¿Clausura de privilegios para los altos funcionarios? ¿Cómo se logrará la transformación social?

El paradigma de la educación, la cultura y el patrimonio arqueológico

Vista aérea de Palenque

Como parte de las transformaciones sociales observadas en otros países, el papel de la educación, la cultura y la formación artística han sido fundamentales. Sin embargo en México este paradigma se encuentra muy desgastado y en un estado inoperante. Bien o mal, para el caso de la educación en los últimos sexenios se han destinado esfuerzos y miles de millones de pesos para refundar nuestros sistemas de enseñanza y aprendizaje. Al parecer todo ha sido inútil porque seguimos suspendidos en la ignorancia y un país iletrado no se puede transformar, está propenso a ser abusado en mayor medida. En el caso de la cultura ha pasado lo mismo. En principio se ha olvidado que la cultura es un concepto polisémico y un comportamiento heterogéneo. La cultura se ha simplificado bajo un concepto determinista centralizado (nótense la noción de capitales de la cultura versus el mundo cultural rural/periférico/suburbano/conurbado). Las artes y demás expresiones se han institucionalizado a manera de situarnos en un museo gigante, inalcanzable y eterno, dirigido por funcionarios corruptos. Debemos agregar el traslado de la cultura a contextos elitistas y estrictamente presupuestales donde un grupo de funcionarios con abolengo decide qué es y no es cultura, cuáles proyectos deben o no deben apoyarse, etc. Resulta verdadero que un país culto es un país libre, pero en México tienen secuestrada la producción y los espacios culturales, no menos incidentes son los recortes al presupuesto de los programas de desarrollo social basados en aptitudes humanísticas y artísticas, o bien la implementación de programas absurdos que mutilan la producción en contextos formativos.

En el caso de la educación las reformas suponían la transformación de la enseñanza y el aprendizaje, pero jamás pudieron ponerse de acuerdo el gobierno federal, los partidos políticos, los sindicatos, los maestros y los medios de comunicación, de manera que todos los frentes entraron a una guerra sin sentido (en tiempo electoral) y secuestraron un fragmento de la esencia educativa: el desarrollo social del país. En el caso de la cultura, con la creación de la secretaría se aglutinarían todas las entidades y organismos gubernamentales de carácter cultural (escuelas, museos, bibliotecas, educación, etc) bajo el argumento de un mejor control y un gasto público más efectivo. Algo que nunca se logró. Con la nueva Ley de Cultura y Derechos culturales tampoco se logró garantizar que la Federación, las entidades federativas y los municipios promovieran la intervención corresponsable de la sociedad en la planeación y evaluación de la política pública en materia cultural. La educación y la cultura fueron centralizadas, se comercializaron y se alejaron de la conversión en herramientas para el desarrollo y el progreso social del país. El desgaste del paradigma educativo y cultural es evidente porque miles de jóvenes han decidido no estudiar, dejar sus estudios o abandonar las artes como medio de expresión en vista de que las generaciones anteriores (como ejemplo) se encuentran desempleadas, o bien porque la formación académica y artística de las personas no ha impactado en un mejor ser humano, en lo mínimo se destruyó.

Para el caso del patrimonio cultural arqueológico sucede lo mismo. Las actividades de formación, enseñanza, investigación, conservación y difusión son competencia de la Secretaría de Cultura a través del INAH, uno de los institutos más desfigurados y que peor funcionamiento tiene frente a otros organismos. Algunas de las necesidades inmediatas y retos complejos durante el próximo sexenio serán: la supresión de gastos en burocracia y más inversión en labores de investigación y difusión fuera del centro; disminución de poder político y económico de los administradores; que las direcciones y subdirecciones sean ocupadas por gente preparada y desvinculada del medio político ortodoxo; expulsión de la cúpula de poder y las familias privilegias onerosas; la urgente ubicación y re-ubicación de los servidores públicos emplazados2; sanear las nóminas de amigos y familiares dentro del organismo; frenar los privilegios, lujos y chantajes sindicales; sanear las relaciones con las universidades públicas; y la inclusión de estudiantes dentro de los programas de acción patrimonial.

El caso de la cultura y el patrimonio arqueológico en Palenque

El Palacio. Ciudad prehispánica de Palenque.

Desde el municipio, la capital del estado o bien desde la Ciudad de México, Palenque se encuentra abandonado en cuestiones de fomento cultural y artístico. A esto hay que sumar el fracaso en la difusión social de actividades relacionadas con el patrimonio arqueológico. Sea por esta razón o por la indiferencia generalizada de la población frente a otras problemáticas, existe un desinterés social frente a la cultural y la historial. En Palenque cultura y patrimonio cultural son sinónimos de turismo. Frente a los ojos de los políticos y empresarios el turismo es capital pero no desarrollo social comunal. Frente a la clase obrera el turismo es sinónimo justo e inobjetable de subsistencia. Para los arqueólogos el patrimonio es oportunismo individual y el turismo su amparo.

Son pocas las personas palencanas que se encuentran formadas o especializadas en la producción y fomento cultural, o bien con respecto a la gestión de patrimonio cultural en cualquiera de sus vertientes, especialmente en su articulación con la industria turística. Los cargos públicos son ocupados por personal sin ninguna base teórico-metodológica. En el ayuntamiento durante cada trienio desfilan directores de cultura o de turismo que carecen de formación especializada y/o sentido común. Entonces ¿qué podemos esperar? Desfilan presidentes municipales, directores y regidores que ni siquiera terminaron la preparatoria, a veces ni la secundaria e incluso ni la primaria. Mientras los profesionistas palencanos están desempleados. Uno de los retos principales del próximo gobierno federal será la implementación de un programa de educación, concientización e integración civil para la valoración educativa y lúdica de los recursos, no menos importante la normativa para las actividades de subsistencia alrededor del patrimonio. También es urgente el establecimiento de universidades públicas efectivas en la región y no la instalación de extensiones colegiales incipientes de la capital del estado.

Si reducimos el espectro al problema del patrimonio arqueológico la complicación se agudiza porque los especialistas oriundos de Palenque son más escasos. En este contexto el INAH y la Secretaría de Cultura, o bien las universidades nacionales (como la UNAM) que realizan investigación arqueológica en el municipio, ocultan su inoperancia y se aprovechan de este ambiente porque saben que no tienen frente civil masivo para exigir el cumplimento de las leyes y procedimientos en materia de cultura, artes y patrimonio.

Habrá que abordar el saneamiento de la estructura directiva y administrativa de la Zona Arqueológica3. El fracaso operativo de los últimos 30 años fue causado por la presencia de personal no especializado en gestión y administración patrimonial, o bien por la presencia de especialistas abusivos cuyas prácticas oscuras devenían de un sistema corrupto nacional, y que fueron cimentadas por un contador megalómano. Habrá que poner mucha atención a la imposición arbitraria de mandos altos, medios y directivos locales que solapan la inoperancia institucional y universitaria. Es urgente el cambio o la renuncia de la directora actual4, de los administradores, del personal jurídico-administrativo, del director del museo5 y en general de toda la estructura actual. Urge también un reordenamiento del sistema de custodia y el sindicato corrupto porque tienen secuestrada la operatividad del sitio. Apremia personal profesional especializado de la comunidad y del estado de Chiapas. Hace falta amor al terruño y conocimiento de la historia, pero no solo de la historia oficial ordenada en transformaciones, sino también de aquellas historias de vida que han cimentado el desarrollo del municipio.

Tarde o temprano resultará imperiosa la salida de Palenque de los grupos de poder que controlan las actividades de investigación y conservación arqueológica, quienes también tienen secuestrado el sitio arqueológico y el acceso a la información. Este será un reto grande para la próxima administración presidencial porque varios personajes se encuentran enquistados bajo adscripción institucional y sindical.

El palacio patio hundido NE.

Otro reto será la conservación frente a la cantidad de sitios arqueológicos que alberga Chiapas y en especial la región de Palenque. En la superficie total del municipio (2,897.443 Km²) junto a Palenque también existen al menos un millar de sitios menores en Ocosingo, Chilón y Salto de Agua. Algunos de ellos con arquitectura monumental como Chinikihá, Xupá, Santa Isabel, o bien otros sitios con arquitectura modesta como Lacandón, Ampliación Cerro Norte, Miraflores, El Retiro, Tulijá, San Miguel, Paso Naranjo, así como también áreas de concentraciones de artefactos (manchones de cerámica y/o artefactos líticos esparcidos sobre el terreno). Estos sitios están expuestos a una destrucción total y parcial ya que por sus características arquitectónicas modestas sufren el abandono institucional y el abuso de los especialistas. Además son saqueados y destruidos por la población local, ya sea por la búsqueda de “tesoros”, para la venta de piedra caliza careada o bien por las actividades agro-ganaderas del municipio.

Actualmente se ha mencionado que la reconciliación es necesaria para llevar a cabo la transformación, pero si por reconciliación entenderemos olvido, perdón, amnistía, continuidad y armonía entre el presente y el pasado del “viejo sistema” ¿Entonces de qué estamos hablando? ¿De un cambio o de una persistencia enmascarada? Para el caso de Palenque el presente sugiere indicadores claros de la operación de unos cuantos grupos exclusivos que actualmente se encargan de mala administración, investigación y difusión del patrimonio arqueológico6. El futuro resulta borroso porque hay indicadores que sugieren la continuidad de estos grupos y eso no representaría transformación radical alguna como ha prometido el presidente electo.

Vista parcial del Templo XVII.

Dentro del apartheid de Palenque hay que poner especial atención al asunto imperante de Juan Antonio Ferrer Aguilar, con su delirio de megalómano con respecto al sitio arqueológico, el patrimonio cultural y el desarrollo social de la región7; de la omnipresencia universitaria de Rodrigo Liendo Stuardo y sus 500 km² de avaricia patrimonial; del abatimiento, la desidia y la mediocridad institucional de Arnoldo González Cruz frente a los abusos del patrimonio palencano; de la amarga, elitista y desmedida obsesión de Martha Cuevas García con Palenque y los materiales de la bodega del museo; del proyecto perenne en base a intervenciones a-históricas y a-filosóficas de Paula García Reyes y el grupo de restauradores al frente de la conservación sensacionalista del sitio; y por último los discípulos de estos personajes que diariamente van formando una de-generación errática e irresponsable frente al patrimonio (como herramienta para desarrollo social)8.

A esta gente le importa un carajo el municipio y el estado chiapaneco, su vida profesional es inherente al uso personal del patrimonio cultural con el objetivo central de servir como distracción de la realidad social del país. Se han mantenido preocupados durante tres décadas por aumentar el prestigio y bolsillo personal para descollar “el hallazgo” entre paleros y el show mediático que culmine con la visita del director general del INAH, los delegados de Chiapas y Tabasco, el gobernador y/o el presidente de la república. Han olvidado la noción educativa del pasado prehispánico y las necesidades inmediatas del municipio (rendir cuentas). Por hacer de Palenque su letrina tienen que marcharse y dar paso a una nueva generación.

Personaje del muro este. Templo XX. Foto Samuel Galicia Gleason.

Está por demás señalar que la problemática viene acompañada por una tradición viciada en cuanto a dirección y administración de la zona arqueológica, con graves problemas sociales y atracos financieros devenidos desde la Ciudad México pasando por Tuxtla Gutiérrez, hasta llegar a Palenque; con problemas agudos en la custodia del sitio y con una evidente ruptura social con artesanos, guías, comerciantes, con la comunidad indígena y en general. ¿Qué estará pasando por la mente de las máximas autoridades al permitir estos atropellos?

Reflexión final

Los grupos de poder tienen secuestrado el patrimonio en Palenque. Se trata de una estructura muy bien montada que tiene tatuado el espíritu de la discriminación social9, del autoritarismo y el aprovechamiento del sitio para beneficio personal. En este punto debe presentar su renuncia Juan José Solórzano Marcial, delegado del Centro INAH Chiapas, por su dirección inútil e irresponsable frente al patrimonio, por dedicarse a simular el poder central que solo es efectivo para sus amistades. Aquí tendríamos que revisar la salida de Sergio Ballinas Camacho, el administrador frustrado que funge como director disidente en dicho centro (despotismo, dinero y poder lo explican todo per se).

Dar continuidad a estos grupos sería una terrible decepción para los votantes de la “nueva democracia”10 y la transformación social. También sería fatal otorgar en una nueva factura, los cargos públicos y/o conceder privilegios dentro del sistema patrimonial a los exiliados de la partidocracia, a los políticos hijos e hijas de ex-gobernadores, a los sobrinos y hermanos de los diputados, a las comadres y compadres de los senadores, a los amigos del presidente, a los empresarios y familias de la nueva casta divina, a los jueces y magistrados que han despedazado este país, a los investigadores universitarios emplazados que bloquean y adoctrinan a las nuevas generaciones, a los líderes sindicales excarcelados, a los extranjeros racistas neocoloniales, etc. Este proceder no revelaría un reembolso del poder y la paz al pueblo. Atender a los más necesitados del patrimonio cultural tampoco correspondería necesariamente a un subsidio mensual acompañado de inversiones millonarias neoliberales (como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, pero también como el Tren Maya11 y los macro-proyectos en puerta). Para lograr un cambio debemos empezar por el interior del individuo y lograr despertar de un largo y violento letargo. El recurso es indispensable pero no todo se acomoda con dinero y buena voluntad. Se requiere de cumplimiento constitucional y una limpieza profunda del sistema social. De lo contrario durante el sexenio nos condenarían a “empujar un carrito de supermercado” y “soltar al tigre” en la zona arqueológica de Palenque.

1 Doctor en Antropología por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha realizado dos estudios post-doctorales: en la Universidad de Granada (España) y en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (México).

2 Cientos de profesores-investigadores del INAH y el medio académico universitario no llegan a laborar a sus centros de trabajo. Hay casos en los que no se sabe dónde están y qué hacen; en otros casos fueron emplazados en un centro o lugar de trabajo y en base a comisiones se encuentran pululando en un lugar diferente al asignado. La cultura del holgazán basificado y la cultura de la comisión.

3 En este apartado se mencionan nombres en calidad de funcionarios públicos y académicos universitarios, cuyos proyectos operan con recursos públicos, aquí la justificación sobre el escrutinio de sus actividades y la crítica social que se realiza.

4 La actual directora dela zona arqueológica de Palenque (Keiko Teranishi Castillo) carece de calidad moral, conocimiento y experiencia frente a los procesos histórico-sociales de Palenque, de Chiapas y de México como para ocupar un cargo como tal. Quince años en este país no hacen a un extranjero o naturalizado especialista en estas problemáticas. ¿Cómo una extranjera al frente de la dirección de un lugar que representa herencia nacional y con las problemáticas actuales? Durante mucho tiempo este personaje sostuvo que la idiosincrasia palencana le provocaba horrores y bien recuerdo que alguna vez mencionó (palabras más, palabra menos) que nunca podría vivir en un lugar precario como Palenque debido al bajo nivel de desarrollo social de sus habitantes. Tremenda ironía porque actualmente se sostiene económicamente con sueldo del erario público y vive en el lugar que alguna vez detestó. Son responsables los altos mandos del INAH (y la Secretaria de Cultura) porque que en complicidad con los simuladores regionales y locales coaccionaron el proceso de elección de dicha persona como funcionario público. Colocaron de forma estratégica (antes de terminar el sexenio) a una de sus discípulas a modo de perpetuar la centralización y concentración de poder para la administración, investigación y difusión del patrimonio arqueológico en Palenque. Ninguna autoridad local o estatal reaccionó frente a dicha imposición. ¿Cuántos antropólogos chiapanecos se encuentran desempleados en este momento? El colmo fue que decidieron colocar a una chilena racista y autoritaria al frente de la dirección de Palenque. La moda del “fiscal-carnal” se extendió al ámbito de la cultura patrimonial.

5 ¿Cómo es posible que un pasante se encuentre como director del museo de sitio? Más allá de la holgazanería que impera en dicho museo, Miguel Ángel Vázquez del Mercado es un pasante de arqueología, que a sus más de 50 años es incapaz de realizar una tesis de grado. ¿No hay museógrafos o antropólogos chiapanecos mejor preparados? Igual que el resto de los cargos este también fue otorgado por influencias y relaciones interpersonales, no por capacidades o concurso académico.

6 Para profundizar en esta temática remitirse al artículo Los grupos de poder alrededor del patrimonio cultural arqueológico: el caso de Palenque, publicado en el número anterior de la Revista Escribas. Se puede descargar en la siguiente liga https://revistaescribas.com.mx/

7 Este personaje tiene una visita pendiente con dos especialistas: a un psiquiatra porque junto a la megalomanía tiene un serio trastorno de identidad; aliviado dicho trastorno también debe acudir a un orientador vocacional porque tomando en cuenta el bienestar social en una sociedad democrática, tiene serias complicaciones y contradicciones en el ámbito laboral en el que se desempeña. Si tanto le gusta la política que estudie ciencias políticas, si le gusta la arqueología que estudie antropología, si le apasiona la restauración que estudie conservación, si su pasión es la epigrafía que estudie etnolingüística, si quiere incidir directamente en la ecología regional que estudie biología, si quiere exponer la crónica regional que estudie historia, si lo suyo son los números hay que regresar a la escuela porque las cuentas no cuadran, y si confunde Chiapas con Tabasco urgen clases de geografía.

8 Excepto el caso de Arnoldo González (comisionado oficial en Palenque), el resto de los personajes fueron emplazados a organismos gubernamentales o académicos con adscripción fuera de Palenque. ¿Qué hacen aquí? En base a comisiones, proyectos manipulados y por una obsesión con el sitio justifican su presencia en la zona arqueológica. ¿Para que “concursaron y ganaron” una plaza que los colocaba fuera de Palenque?

9 Percibir dos conceptos o dos realidades diferentes con el objetivo de reproducir desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades.

10 Padecerían del síndrome de la carroza de cenicienta, que a pocos metros se torna en calabaza y se hace pedazos antes de la media noche.

11 Según la información disponible solo para el Tren Maya se requieren entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, pero el gobierno federal solo aportará 28 mil millones de pesos y el capital restante vendrá del sector privado. ¿Ya se realizó un estudio-diagnóstico de impacto social y ambiental? ¿Ya estudiaron a quienes favorecerá directamente esta inversión? ¿Se ha tomado nota sobre los funcionarios corruptos que ya se “subieron al tren” para para organizar la obra? ¿Acaso no estamos ante un proyecto neoliberal? Mucho cuidado porque podemos llegar a la contradicción entre lo que se discurre y lo que se practica.

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