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Estación Tapachula, Chiapas. Foto archivo

Cuando Matías Romero estuvo en Soconusco Chiapas

Sinue Hammed Fuentes Malo

Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas, cuenta con dos títulos de maestría que corresponden uno a su formación profesionalizante y otro a su formación como investigador, Maestro en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural egresado de El Colegio de la Frontera Sur en la modalidad de Posgrado de calidad del CONACYT. Actualmente es doctorante de El Colegio Sonora, Con un proyecto de investigación vinculado al ferrocarril en el Soconusco. Está interesado en ayudar a la sociedad soconusquense, enfocado principalmente en temas académicos. La investigación que desarrolló Durante su estancia en ECOSUR Consiste en las memorias del proceso de mexicanización del pueblo Mam en el Soconusco, Con lo que también realizó una invitación a integrantes de pueblos originarios para que se sumaran al quehacer académico evidenciando así su presencia en la región.

Cuando Matías Romero estuvo en Soconusco Chiapas

Estación Tapachula, Chiapas. Foto archivo

No es secreto para los que escriben historia mexicana, el hecho de que Matías Romero pasó algún tiempo en la región Soconusco, sus intereses siempre fueron bien definidos sobre todo por las características ecogeográficas de la región. Lo que más se sabe de su visita es su interés por generar mayor cultivo de café, aprovechando las posibilidades que la tierra ofrecía y, aunque su visita era más del carácter político, no cabe duda que, quedó impresionado. Considerando esto, en los siguientes párrafos explicamos algunos de los detalles que quedaron registrados sobre todo en una de sus publicaciones, en donde se interesaba principalmente por el cultivo de hule, viendo sus posibilidades de producción industrializada. Es muy probable que al respecto existan más datos de estas visitas en el Archivo General de la Nación o en algún otro tipo de archivo, sin embargo aquí nos quedamos con la versión personal de Romero y su paso por esta región al sur de México que causó mayor interés a su persona.

En el año de 1898 Matías Romero escribía sobre su visita en la región Soconusco, aquí explicaba principalmente, la investigación de campo que realizó para entender la calidad de los árboles de hule que se encontraban principalmente entre Guatemala y la parte sur de México. Tras una escueta revisión bibliográfica por las carencias de la época, el político asegura que pidió a varias bibliotecas información científica y académica que lo ayudara a generar un reporte más acertado sobre sus investigaciones empíricas. Se encontraba claramente interesado debido a que había visto según él, una gran cantidad de árboles de hule en la región Soconusco. Desde su perspectiva había una gran diferencia entre los árboles de los departamentos occidentales de Guatemala y los que se encontraban en el sur de México, entre estas diferencias la forma de las hojas que parecían más sedosas y con un color verde más vivido. Explicó que los más pequeños eran más rectos y sin hojas, más que en la parte superior y, con un color de corteza más clara.

Uno de los datos más importantes de esta visita es que estuvo en compañía del señor Jerónimo Manchinelli quien tenía una hacienda llamada San Carlos de la jurisdicción de Tuxtla Chico. Romero identificó tres árboles que Manchinelli afirmó existían desde hace 31 años, y que ya estaban allí desde que él ocupó la hacienda. Tras una plática y reconocimiento del lugar, el político se enteró que Manchinelli nunca había extraído el hule  de estos árboles, lo que principalmente se debía al desconocimiento de la práctica y a la falta de información. Sin embargo el político estaba decidido a promover tanto la región como la práctica de la extracción de hule por lo que describe textualmente: “El tronco del árbol de hule del Soconusco, es de madera blanca muy fofa y con muchos poros grandes y bien perceptibles a la simple vista.” (Romero, 1898, pág. 7). Para tal efecto, cuando estuvo en la ciudad de Tapachula dirigió una carta fechada el 24 de septiembre,[1] al cónsul de los Estados Unidos James B. Bond “Suplicándole me diera informes detallados, casi sobre los mismos puntos enumerados al principio de esta sección.” (Romero, 1898, pág. 14).

Matías Romero en su juventud. Foto archivo

El político aseguraba que no se había puesto todavía un interés nacional en lo que al cultivo del hule interesaba, sin embargo, ya se veía en algunas fincas ensayos en menor cantidad. Por lo menos había identificado, algunos plantíos en el “Zajón Seco” del departamento de Soconusco, por el señor D. José María Chacón, Aunque no era comparable con lo que ya se hacía en el departamento de Suchitepéquez de la República de Guatemala o incluso lo que hacía la Sociedad Agrícola en el estado de Veracruz. Sin embargo estaba consciente de que las características del clima y el terreno que él había examinado personalmente en el Soconusco, era muy comparable con las características climatológicas recomendadas para el cultivo del hule. Por esta razón asiente la importancia de la región con respecto a sus extensiones territoriales en las que aseguraba, había espacio suficiente para sembrar centenares de millones de árboles de hule. Su presencia en aquí, fue de suma importancia, sobre todo para la producción agrícola del estado, pues los reportes que hacía casi de conocimiento internacional, tenían como intención la “colonización” de esta extensión territorial.

En su paso por Tapachula fue acompañado por el Sr. Sebastián Escobar, de quien reconocía su experiencia en agricultura y el reconocimiento de la región. Realizaron una serie de experimentos muy básicos, en los que intentaron trasplantar algunos árboles que se habían encontrado, dejando algunos cubiertos de tierra en sus raíces y otros completamente limpios. Para sorpresa de ambos el experimento parecía haber fallado sin embargo al haber pasado ocho días de la operación, se sorprendieron al notar que los árboles comenzaron a retornar, por lo que termina reconociendo la resiliencia de la planta de hule, ya que el terreno de Tapachula en cuestión, parecía deficiente en cuanto a las características sugeridas para el cultivo de este. Sin embargo se le ocurrió que se podía utilizar todo el terreno de la Costa del Soconusco, aunque esto implicaría desmontar el terreno incluyendo lo que él describió como árboles seculares de tamaño colosal. Tenía muchas ideas, por ejemplo, los árboles más grandes podrían ser utilizados para venta de madera y una vez limpios los terrenos también podrían prepararse para la siembra de algodón a la par del hule.

La idea de Romero era aprovechar el algodón y una vez que se pudiera cosechar, el asunto del hule quedaría prácticamente sin costos, según porque los gastos serían sólo los requeridos para el algodón y nada más y, de funcionar la estrategia podría repetirse la misma operación para el año siguiente. El político mencionó que el Sr. José Chacón le había dado consejos que parecían bastante útiles con respecto a sembrar árboles en estaca, esto posiblemente a que advirtió que en los terrenos del Soconusco inmediatos a la playa del Pacífico se encontraban semillas y árboles algo crecidos, suficientes para crear grandes plantíos. Parte de la emoción que tenía por la región también se ve vinculada a la gran aceptación que tuvieron sus ideas por parte de los mismos habitantes: “los agricultores más observadores del Soconusco, y los mismos que antes creían que el hule necesitaba de sombra para crecer, reconocieron antes de mi regreso de aquel departamento, que prospera mucho mejor al sol que a la sombra.” (Romero, 1898, pág. 23).

También reconoció que el Sr. Chacón obtuvo resultados particulares de su muestra sembrada en los terrenos del “Zajón Seco”, aparentemente estos árboles se habían desarrollado mucho más rápido que aquellos que se habían sembrado bajo la sombra, además parecían producir mayor cantidad de savia. Un dato que no les quedaba del todo claro era el periodo de vida que tendría el árbol mismo o el periodo productivo, por lo que calculaban que la savia podía rendir por lo menos dos o tres años, estimado de su experiencia en el cultivo del café. Desafortunadamente el funcionario indica que no pasó el tiempo suficiente en Tapachula por lo que no pudo notar la diferencia entre el crecimiento y rendimiento de los arboles trasplantados al sol en comparación con los que fueron directo a la sombra. Sin embargo le bastaba con saber que los árboles sembrados al sol se encontraban bien y no habían perecido, eso le permitió formar un juicio meramente empírico pero que él consideraba, prueba suficiente para asegurar que el hule requiere sol y que debería sembrarse sin ninguna sombra.

Las explicaciones de Matías Romero siguen durante muchas páginas más, dejando en claro su gran interés, por lo menos en este reporte, de la producción y cultivo del hule en la región Soconusco. Afortunadamente para nosotros existen otras publicaciones que explican más sobre los asuntos del político en el estado de Chiapas, por lo que, quienes se dedican al análisis histórico pueden llegar a refinar sus reflexiones. Ahora sabemos que Romero también estuvo interesado en conseguir terrenos en esta región, además de su interés por el hule, también su interés por el café, lo que posiblemente estuvo muy vinculado a la propuesta del Ferrocarril Panamericano con la que finalmente intentaría beneficiar a los sistemas productivos de la región (Benjamin, 1990; Ávila, 1997; Molina Pérez, 2006). Bien o mal, los pueblos del Soconusco tuvieron interacción por muchos años con este funcionario público, que tras conocer las características de la región se vio interesado en la cantidad de proyectos que se podrían desarrollar. Una vez más se reconoció la tradición agraria de la que estos pueblos han sido beneficiados por muchísimos años, poniendo la vista de nacionales y extranjeros grandes opciones de negocio, que para los pueblos originarios sería, otra historia.

Bibliografía

Ávila, A. (1997). Diplomacia e interés privado: Matías Romero, el Soconusco y el Southern Mexican Railroad, 1881-1883. Secuencia, 0(38), 051. doi:https://doi.org/10.18234/secuencia.v0i38.576.

Benjamin, T. L. (1990). El camino a Leviatán : Chiapas y el Estado mexicano, 1891-1947. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Molina Pérez, V. (2006). Por los rieles de Chiapas: construcción del ferrocarril panamericano. México: Sistema Chiapaneco de Radio y Televisión.

Romero, M. (1898). Importancia del cultivo del hule en el porvenir de la República (3 ed.). México: Secretaría de Fomento.

 

[1] Pedía información principalmente sobre los arboles de hule.

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