
El doctor José Adriano Anaya, investigador, académico y director del diario Contrapoder, es el autor de la obra “Autonomía y Heteronomía” donde aborda una temática que resulta indispensable para entender los conflictos actuales en Chiapas. Esta obra sirve para tener presente como se han dado a lo largo de la historia chiapaneca las luchas políticas en nuestro estado, que a decir de José Adriano “buscaron, en distintos momentos, alterar el orden instituido. El análisis de la trayectoria de estas luchas políticas a través de la relación de que existe entre el instituido –que busca preservar y reproducir el orden- y el instituyente –que busca alterar lo instituido a partir de la creación de nuevas formas del ser-, permite recuperar algunas características de la historia de las alteraciones de una parte del territorio chiapaneco, que significó y le crea sentido a esta sociedad, pero a la vez, permite identificar, que es un reconocimiento tácito de que las alteraciones que aquí se comentan forman parte de la resistencia indígena, que por 500 años se vienen presentando en esta parte del territorio chiapaneco…Desde la dominación colonial hasta nuestros días, los movimientos políticos que buscaron alterar el orden instituido en este territorio son de características conservacionistas. Dentro de ellos se pueden clasificar primero, aquellos que buscaron retornar a formas tradicionales de convivencia alterando el orden social existente; segundo, aquellos que propusieron un cambio en la sociedad para asegurar el mantenimiento de los privilegios obtenidos y tercero, aquellos que se originaron como acciones de resistencia a los cambios sociales gestados por los procesos de modernidad, que fueron impulsados como parte de los proyectos políticos que el Estado-nación emprendió en la República Mexicana… Dentro de la primera clasificación están las revueltas indígenas de 1712, la de 1869 y el movimiento zapatista de 1994. El proceso de alteración que propone cambios en la sociedad para asegurar el mantenimiento de los privilegios, es la coyuntura que condujo a la federalización de Chiapas a México, en el año de 1824…

Estos procesos de alteración no se suscitaron en toda la sociedad chiapaneca, más bien, el espacio que se puede considerar como el escenario de todos estos enfrentamientos es un territorio que comprende la Región de La Selva y parte de la Región de los Altos y de la Región del Norte. Razón por la cual, aún y cuando se hace mención de las revueltas en Chiapas, en realidad nos estamos refiriendo a solo una parte del territorio que comprende el estado. El 1º. de enero de 1994, se dio la rebelión impulsada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuya primera célula se instaló en 1974 en la región Norte del Estado y que posteriormente en 1983, se trasplantó en la región de las cañadas en la Selva Lacandona… La insurgencia guerrillera en la Selva Lacandona, no surgió de un momento a otro. Fue el resultado de la acumulación de conflictos indígenas-campesinos por la desatención de las demandas agrarias y porque el gobierno de Luis Echeverría, con una resolución presidencial, decretó la expropiación de más de 660 000 hectáreas de la Comunidad Lacandona, en donde se afectó a 37 comunidades con más de 4 000 familias choles y tzeltales, que en la colonización de la Selva se habían establecido en ese territorio…En distintas formas socio históricas de la sociedad chiapaneca, los procesos de alteración han irrumpido a la sociedad instituida: 1712; 1824; 1869; 1911; 1914-1920 y 1994. Cada uno de ellos posee sus propias particularidades y para su estudio a detalle se identifican en tres sentidos: aquellos que buscaron retornar a formas tradicionales de convivencia alternando el orden social existente –los movimientos indígenas de 1712, 1869 y 1994-; aquellos que propusieron un cambio en la sociedad para asegurar el mantenimiento de los privilegios obtenidos –el proceso de federalización de Chiapas al Estado Mexicano en 1824- y aquellos que se originaron como acciones de resistencia a los cambios sociales gestados por los procesos de modernización –la disputa de los grupos locales por el control del poder explicitó en 1911–, que enfrentó a los terratenientes de la Región de los Altos en contra del grupo de la Región del Valle Central y que tuvo como pretexto el regreso de la capital a San Cristóbal, misma que en 1892 había sido trasladada a Tuxtla Gutiérrez, pero que en realidad fue una guerra por el control hegemónico; de igual manera la guerra de 1914-1920, en donde participaron los terratenientes de Los Altos –más conocido como “coleta”, encabezada por Alberto Pineda-,en alianza con sector de rancheros, peones y propietarios de tierras en el Valle Central, que surgieron después del triunfo liberal, y que resultó beneficiada por la desamortización de los bienes de la iglesia y de algunas comunidades indígenas, y que ante las reformas promovidas por el Ejército Constitucionalista, que se estableció en Chiapas en septiembre de 1914, donde proponían la Ley de Obreros, que contemplaba la liberación de las deudas y del trabajo forzado en Chiapas…El movimiento indígena de 1712 no sólo planteó una autonomía religiosa y una política, sino que creó una iglesia en donde el culto estaba controlado por indios y a la vez se propuso conformar una organización política que excluyera a la población blanca: desconoció al rey y la iglesia dominada por la sociedad coleta.
El proceso de federalización de 1824, buscó crear una autonomía de tipo liberal no sólo de la corona sino también de la Audiencia de Guatemala. La anexión al Estado Mexicano representó para el grupo político dominante de San Cristóbal ejercer un poder explícito sobre un territorio mayor de su ámbito de influencia, además de que le permitió interactuar con grupos políticos del centro de México, que le proporcionaron sentido a la actividad política…El movimiento indígena de 1868, al promover la creación de un culto religioso indio, se convocaba a la insubordinación y la beligerancia ante la iglesia católica…El enfrentamiento de 1911 fue una lucha por el control del poder explícito, entre dos grupos de poder: uno, heredero del orden colonial, que consideraba haber creado un mundo de una vez y para siempre, ubicado en la colonial ciudad de San Cristóbal y otro, que amparado bajo el pensamiento liberal nacional, buscó construir una autonomía política territorial, realizó un ejercicio de autodeterminación para formar un estado liberal de nuevo tipo y construyó un poder para hacer posible la sustitución del viejo y caduco grupo colonial dominante…La guerra de 1914-1920 buscó defender la soberanía del suelo chiapaneco, que había sido invadido por el Ejército Constitucionalista, que no sólo violaba la autonomía chiapaneca y las condiciones de anexión a México de 1824, sino que además cometía atroces crímenes en contra de lo que los insubordinados autodenominaron como la familia chiapaneca…El movimiento zapatista de 1994 le declara la guerra al gobierno federal al mismo tiempo que desconoce la legitimidad del Poder Ejecutivo, con esto el conflicto planteado por el EZLN va más allá del orden instituido en Chiapas…Además se cuestionó la pobreza prevaleciente en las comunidades indígenas, se cuestionó la falta de democracia en el país y se establecieron once demandas fundamentales para la construcción de una paz con dignidad”. De manera muy sintetizada, el libro “Autonomía y Heteronomía” del chiapaneco José Adriano Anaya.
