Seleccionar página

Sariego Vega 1

Dentro de las muchas expresiones culturales del estado de Chiapas, se encuentra la artesanía textil del pueblo Chol, que ha tenido un nuevo auge por la calidad y la belleza del bordado. Los Choles es un pueblo heredero de la cultura del clásico maya, su lenguaje, el Chol se utiliza al igual que otras lenguas mayas, para el desciframiento de los glifos en sus ciudades prehispánicas y así conocer la antigua historia de los mayas. Los choles se llaman ellos mismos “Winik” que significa hombre (del mismo modo que en idioma tseltal) y Xixik significa mujer; pero Winik también es utilizado para referirse a ellos mismos o a sus congéneres indígenas, utilizando el término Winikon Bā Lojon de manera más exclusiva. Por otra parte utilizan el vocablo «kaxlan» para referirse a los extranjeros (los “no nuestro”, “no originario de aquí”), mestizos (ya sean ladinos, finqueros, iglesia, gobierno) para ellos los que «no trabajan», «los que no producen alimento», «los que viven del trabajo de los winik».

La región chol se ubica en la parte noroeste del estado de Chiapas; Los choles habitan principalmente en los municipios de Tila, Tumbalá, Sabanilla, Salto de Agua, Palenque, Ocosingo, Yajalón, Huitiupán. La zona donde viven es por lo regular montañosa con clima cálido húmedo, cerca de ríos caudalosos como el río Tulijá, el río Amarillo y otros afluentes del río Usumacinta, donde se pueden apreciar la cascada de Misol-Ha y las cascadas de Agua Azul. Los choles tienen una buena relación con sus vecinos tseltales, tzotziles y zoques, pues todos ellos siempre han tenido un interés común frente a los mestizos: «la defensa y restitución de sus tierras». Algunos choles han participado desde 1994 en las actividades del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, buscando mejores condiciones de vida.

En su cosmovisión antigua explican su existencia en torno al maíz, que es el alimento sagrado y otorgado por los dioses, principio y fin de la vida; en otras palabras son los “hombres creados del maíz” (en el Popol Vuh se narra la creación de la humanidad). Como los antiguos mayas, los choles consideran que la tierra no es una mercancía, por lo cual no puede ser una propiedad individual, es la madre que da vida, la tierra ofrece, pero también exige, es un ser vivo del cual los humanos se proveen, de una u otra forma la tierra se usufructúa; si, y solo si, si es trabajada.

Vestimenta tradicional

Foto. Archivo

Las mujeres utilizan una falda (enagua) de color azul obscuro o negra que llega hasta la altura de los tobillos, adornan sus enaguas con una banda de listones rojos o de diferentes colores; que los colocan a 20 centímetros debajo de la cintura, a la altura de la cadera, para ponerlas hay que hacer un amarre en forma de cintura, y lo que sobra del amarre funge como bolsillo. Llevan también una blusa de manta blanca que presenta bordados muy llamativos de estambres a la altura del pecho. Dichos bordados varían dependiendo de la zona Ch’ol, por ejemplo en Salto de Agua y Palenque, se acostumbran los bordados de cuadros y rombos; en Tumbalá, hacen los bordados con figuras de maíz, calabazas, flores, conejos, venados, tigres, pavorreal, gallinas, etc. En las festividades de gala las mujeres acostumbran el peinado trenzado con listones, de color rojo, verde, amarillo, naranja, azul, morado, blanco, entre otros, también utilizan collares de chaquira y aretes; algunas mujeres acostumbran amarrar los listones del collar hacia atrás. La vestimenta de los hombres consta de una camisa manga larga y pantalón de manta de color blanco sujetado por un cordón de manta, utilizan sombreros de paja, huaraches y llevan bolsas de piel o bejuco.

Maya Ch’ol 

Isabela Maya

Actualmente en Palenque, existen proyectos del rescate de la vestimenta tradicional de las mujeres y de los bordados choles que se utilizan para almohadas, cobertores, manteles, servilletas, cuadros, camisas, guayaberas, mochilas entre otros productos.

Uno de los proyectos que ha tenido un excelente impacto comercial es la marca Maya Ch’ol, cuya creadora Isabela Mayo integra la cosmovisión maya en prendas contemporáneas, logrando así que cada pieza tenga un diseño único y un significado simbólico, pero también cuida la calidad de cada pieza, promueve el comercio justo y la integración económica de las mujeres indígenas de Chiapas a través de la producción artesanal. Originaria de la comunidad Victórico Grajales, municipio de Palenque, proveniente de una familia Ch’ol de Tumbalá, es la quinta de doce hijos de Don Diego Mayo y Doña Micaela Mendoza. Como empresaria está orgullosa de su auténtica herencia indígena maya Ch’ol; Estudió la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Jesuita de Guadalajara conocida como (ITESO). Durante su estancia en la Universidad fue conociendo a otros estudiantes provenientes de otras comunidades indígenas del país y formaron un grupo de inmigrantes indígenas junto a otro grupo de la universidad que eran becados y que se reunían para tratar diversos temas y apoyarse entre ellos.

Isabela aprendió a bordar de su abuela, una de las grandes mujeres choles bordadoras que supo transmitir la cosmovisión de sus ancestros mayas acerca del cuidado de las plantas, de los animales y del entorno natural que nos rodea. Con su abuela como ejemplo e inspiración, para Isabela es importante conservar y seguir transmitiendo este conocimiento. Su marca Maya Ch’ol la consolidó en el año 2014, su misión es preservar y promover las culturas Ch’ol y Tseltal a través de la expresión de sus bordados y colaborar con la economía familiar de las mujeres palencanas. Para la elaboración de sus diseños actualmente colabora con 25 personas y varias líneas que cuentan con el sello Marca Chiapas avalando la autenticidad de sus productos.

Las bordadoras

Foto. Isabela Maya

Las bordadoras pertenecen a la comunidad de Roberto Barrios, municipio de Palenque Chiapas, la comunidad es Tseltal en su mayoría, solo una minoría es Ch’ol, esta mezcla ha permitido la cercanía de otras comunidades choles con esta zona y la unión de familias, matrimonios choles con tseltales, propiciando la unión del bordado chol con el tseltal. Las mujeres habían trabajado más con el bordado tseltal; que es cuadrille en punto de cruz y con figuras de flores coloridas o animales, como conejos y aves, entre otras figuras. Desde hace un tiempo ellas están aprendiendo el bordado Ch’ol, y al hacerlo en punto de cruz les facilitó el trabajo, porque el bordado tseltal tiene más formas y con el Ch’ol se hacen cuadros en escala de colores, donde la tarea se complica es en bordado tradicional, que es otro tipo de puntada y se hace sobre manta tradicional y a veces en otras telas.

Pie de foto: María del Carmen, de Roberto Barrios, es una de las principales bordadoras tseltales que ha aprendido el bordado.

Proceso de la blusa tradicional Ch’ol.

María del Carmen de Roberto Barios, es una de las principales bordadoras tseltales que ha aprendido
el bordado Ch’ol y continua transmitiendo esta tradición. Foto Isabela Maya.

Para elaborar la blusa tradicional Ch’ol primero se dibuja el cuello en la manta a usar; esta es la base para empezar a dibujar, un rectángulo, después de tener el contorno, ahora se marcará de 1 cm por 1cm por todo el contorno rectángulo pequeño y del grande. Después de marcar los centímetros, ahora se unen y da como resultado unas líneas. Al unir todas las líneas verticales y horizontales resultan cuadrados de 1 cm en todo el rectángulo marcado, así se obtiene la base dibujada de nuestro cuello de blusa Ch’ol. Después de tener listo el rectángulo lleno de cuadritos de 1 cm, ahora se marca el modelo que se elija, puede ser que la blusa sea de rombos, pirámides, líneas sesgadas o pirámide invertida. Ya con esta base se puede jugar a crear otros modelos en la forma del bordado; los tradicionales son los rombos pirámides y la pirámide invertida. Se seleccionan los colores que se quieren para la blusa, se elige un color fuerte para el camino (el camino se refiere el color que delineara la figura, en este caso los rombos) de preferencia se elige el negro, que es el más fuerte de todos los colores y resalta con cualquier otro color, a partir del negro se puede proseguir con otros tonos sean fuertes o claros, la elección es de cada artesana de lo que quiere mostrar, de lo que es su esencia, es el gusto de los colores de su naturaleza. Después se necesitara de un aro; que se coloca sobre la tela para que este firme a la hora de empezar a bordar, He aquí como queda listo el camino de rombos con el color negro de Xibalbá. (Fig. X) Para hacer en forma de pirámides, el trazo del dibujo es diferente; se toma la mitad de los cuadros para formar las escalinatas hasta el otro extremo donde llegue el último escalón y así sucesivamente se van poniendo nuevos colores, escalinata tras escalinata, hasta rellenarlo y se vea visible la pirámide.

Origen del diseño chol (simbolismo)

Foto. Isabela Maya

Según la investigación de Isabela, la forma romboidal y piramidal es la más utilizada en el arte Ch’ol. En el bordado, los rombos son las escalinatas de una pirámide, arriba es el panchán (cielo), luego el mundo donde vivimos: el mundo de los humanos y abajo es el Xibalbá (inframundo), es la obscuridad: el infinito, ese nuevo mundo a donde vamos al morir. El centro es la unión, la dualidad (hombre/mujer, día/noche) el lugar donde nos encontramos con nosotros mismos, donde se adquiere sabiduría, crecimiento, apoyo, la espiritualidad. Las escalinatas de las pirámides o rombos también es el encuentro con el hermano, con el hijo o amigo, los principales o los mayores llevan de la mano al otro a enseñarle el camino de la sabiduría y cuando éste se encuentre listo, entonces podrá emprender su viaje e instruir al siguiente. Es la vida diaria, crecer en conocimientos día a día, caminar, tropezar hasta que algún día se adquiere el chujlel (alma-sabiduría). Los colores también tienen su significado, el rojo y naranja son los colores del padre sol que es la vida, el guía. El azul y el verde en ch’ol no se distingue cada uno es yäjyäjx que es el cielo y la tierra. El morado y amarillo son los colores del maíz y el negro el color de la noche de Xibalbá que también es parte de la vida.

 

 

https://www.gob.mx/cdi

Más artículos
Revista Escribas