Saltar al contenido

Manuel Velasco Coello: Su herencia en Chiapas

Baltazar Mayo Mendoza

En diciembre de 2018 Manuel Velasco Coello (MVC) dejó la gubernatura de Chiapas. Quizás sea recordado por todos los chiapanecos como uno de los peores gobernantes que haya tenido la entidad. Se le recordará como un gobernante frívolo que nunca tuvo el interés en gobernar y atacar los principales problemas estructurales de la entidad; impulsar el crecimiento económico, combatir la pobreza y acabar con los altos niveles de corrupción.

En julio de 2012 MVC obtuvo una victoria aplastante, al obtener más de un millón de votos (67% del total), por lo que los chiapanecos le concedieron la confianza para limpiar al Estado de corrupción e investigar al exgobernador Juan Sabines Guerrero del excesivo nivel de endeudamiento que había comprometido a la entidad con cifras nunca vistas en la historia económica de Chiapas.

Para entender la magnitud del problema hagamos un poco de retrospección. Pablo Salazar Mendiguchía dejó la gubernatura en diciembre de 2006 con un monto de deuda pública de largo plazo equivalente a 882 millones de pesos, que no era una deuda contraída precisamente por el gobierno del Estado sino por los municipios, principalmente Tuxtla Gutiérrez. Este municipio concentraba más de la mitad del total de endeudamiento de los municipios, alrededor de 498 millones de pesos (mdp), y el resto correspondía a un empréstito del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Tuxtla Gutiérrez con 384 mdp. En 2006, precisamente, el alcalde de Tuxtla Gutiérrez era Juan Sabines Guerrero, por lo que se deduce que la deuda directa del Estado de Chiapas en ese año fue heredada por Juan Sabines en su calidad de presidente municipal.

Juan Sabines tomó las riendas del Estado en diciembre de 2006 y terminó su mandato en ese mismo mes, pero de 2012, dejando comprometido el futuro de todos los chiapanecos con una deuda de 16 mil millones de pesos, que significó un incremento de 1,762% respecto a 2006, y representó el 8% de toda la riqueza que se generó en el Estado en ese año. Juan Sabines no actúo solo, tuvo al congreso del Estado de su lado dado que la legislación vigente topa el nivel de endeudamiento con el criterio de que la deuda no puede superar el 25% de la sumatoria de las participaciones federales y los ingresos propios del Estado, pero entre el Congreso y el Poder Ejecutivo se saltaron la legislación, así como sigue siendo hasta ahora.

Manuel Velasco no hizo nada, al contrario, siguió los pasos de su sucesor, aunque en menor medida, y cerró su administración con un monto de endeudamiento de 21 mil millones de pesos. Esta problemática la hereda al nuevo gobierno del estado de Chiapas que tiene que pagar este año por concepto de capital e intereses, conforme al Presupuesto de Egresos 2019 del estado de Chiapas un monto equivalente a 1,657 millones de pesos, cifra que es ligeramente superior a todo lo presupuestado a la Universidad Autónoma de Chiapas, la principal institución de enseñanza superior en la Entidad.

La popularidad de Manuel Velasco empezó a ir en picada cuando la población percibió las consecuencias de su frivolidad y desinterés por gobernar y tomar las riendas del estado.

Cuando MVC asumió el poder en 2012, la economía de Chiapas crecía a un ritmo anual de 2.3% durante el periodo 2002-2012, no era mucho, pero había cierto nivel de dinamismo en la actividad económica, particularmente en las actividades terciarias como el comercio al por mayor, información de medios masivos, servicios financieros y de seguros principalmente, y las actividades secundarias como la construcción y la minería petrolera.

Con Manuel Velasco la situación se revirtió completamente, con cifras oficiales a 2017, el Producto Interno Bruto (PIB) de la entidad sufrió una caída de -3.1%, la caída más pronunciada en los últimos 12 años. De igual forma el sector primario, que agrupa las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras principalmente, cayó -5.0%, la peor caída que ha tenido este sector en más de una década, donde por cierto tenemos un alto potencial y en donde se congrega la mayor cantidad de familias que viven en situación de pobreza extrema. La misma suerte corrieron las actividades secundarias o industriales que en ese mismo año retrocedieron hasta dos dígitos, -14.4% principalmente por el abandono del sector de la construcción y de la minería petrolera que se vio afectada por el contexto internacional de niveles bajos en el precio internacional del petróleo. En contraste, las actividades terciarias tuvieron un ligero crecimiento en 2017 al cerrar en 1.1% motivado por el impulso al comercio al por mayor y los servicios de salud y de asistencia social.

Así, desde que tomó posesión MVC en 2012 hasta 2017, la economía chiapaneca registró caídas anuales a un ritmo de -0.20%.

En términos percápita, esto es dividir el PIB de Chiapas con el número de la población, los resultados son más dramáticos, durante el periodo 2012-2017 el PIB percapita retrocedió a una tasa anual de -1.5%, con justa razón ya que en ese periodo la población crecía a una tasa anual de 1.3% y la actividad económica al contrario retrocedía en -0.2%. Dicho de otra forma, el tamaño del pastel no alcanzó para darle a todos, y ahí deriva nuestro problema estructural de pobreza y marginación.

Por otro lado, en materia de pobreza, Manuel Velasco recibió en 2012 una entidad donde el 74.7% de su población era pobre, esto es 3.8 millones de personas, de las cuales 1.6 millones vivían en condiciones de pobreza extrema. Dicha situación se acentuó durante el gobierno de MVC, de acuerdo con el último dato disponible, en 2016 el 77.1% de la población vivía en pobreza, equivalente a 4.1 millones de personas, y 1.5 millones lo hacían en condiciones de pobreza extrema.

Con cifras al tercer trimestre de 2018, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) señala que el 67.8% de la población de Chiapas tiene un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica.

Chiapas es un Estado que no es capaz de generar los recursos suficientes para su población está condenado a la pobreza y esperar que otros, en este caso la federación y las remesas, subsidie a la Entidad para poder administrar la marginación de muchas familias chiapanecas.

Todo lo expuesto anteriormente representa un gran reto para la nueva administración, de entrada, tiene que sacrificar una proporción importante de sus ingresos para pagar los intereses de la deuda que le heredaron las administraciones pasadas, y debe restablecer con urgencia el estado de derecho ya que la obstrucción de las vías de acceso a los principales municipios del Estado ha afectado directamente el libre tránsito de la ciudadanía y causado afectaciones severas a la actividad económica.

Si bien la problemática estructural del Estado es muy compleja y las demandas y las necesidades de la población son muchas y los recursos limitados, al menos el nuevo ejecutivo debe promover un consenso entre los diferentes actores de la sociedad, gobierno, iniciativa privada y sociedad civil, para avanzar juntos en la solución de los problemas, a fin de revertir la situación lacerante en que viven millones de chiapanecos. Este debe ser el camino a seguir, de otra forma sencillamente nos cargaremos el futuro de nuestros hijos.

Chiapas no debe de estar siempre en las primeras posiciones en materia de pobreza extrema y en los últimos lugares en cuanto a crecimiento económico. Se deben de emplear los recursos públicos de manera eficiente, efectiva y transparente a fin de garantizar el bienestar social y promover el crecimiento económico.

Finalmente, la actividad económica debe revertir su tendencia decreciente para garantizar los recursos suficientes a la población y para ello es imprescindible cambiar de estrategia porque es una locura seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

[button link=»https://revistaescribas.com.mx/» type=»big» color=»pink»] Más artículos[/button]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Revista Escribas